¿Quién es Norma? Te cuento.

¿Viste que hay cosas que no sabés realmente por qué las hacés? Esas cosas que llegaron sin que las busques.

En mi caso, llegué a la kinesiología y al acompañamiento casi sin proponérmelo.

Cuando era chiquita, me llamaba la atención las posturas raras de muchos en mi familia. No es que veía vértebras fuera de lugar y cosas así. Pero me hacía ruido, porque no quería tener esa postura en mí.

Quizás por eso me gustó siempre, desde muy chiquitita, moverme. Me daba una sensación de seguridad que no me lo daba nada.

Con el correr de los años, veía que se me iba dando algo bastante natural, casi sin buscarlo: acompañar a las personas en momentos duros.

Mis primeros "pacientes" fueron mis seres queridos, los más cercanos, los que tuve que acompañar en duelos. Ahí veía un efecto casi sanador en el movimiento.

La cosa es que con el tiempo, sentí la necesidad de formarme para ser realmente de ayuda para otros, y me gradué en Educación Física.

Me gustó, pero sentí que se quedaba corto, que había una parte mía que quería ir por otro lado de la currícula.

Así que, años después, me metí a estudiar kinesiología, y fui sumando cosas de eutonía que aplicaba con mis pacientes.

Había algo más en el movimiento, en el cuerpo, en el dolor. Los enfoques tradicionales no me terminaban de convencer porque faltaba involucrar al paciente: cómo hablaba del dolor, qué emociones aparecían cuando miraba el dolor.

Y lo que dio el gran salto, fue descubrir el enfoque del Sistema Nervioso Autónomo.

Acá subí el nivel. Bueno, en realidad mis pacientes.

Porque el SNA es ese actor clave de la película, pero que no lo tuviste en cuenta, y que se te pasó. Ese actor te define la trama.

Con ese actor trabajan mis pacientes.

Corrijo: mis protagonistas.

Porque no quiero que sean más pacientes, quiero que sean actores principales de sus vidas.

Para que vuelvan a confiar en su cuerpo y que no dependan de mí.

Eso, para mí, es salir de la Norma.

¿Quién es Norma?

Te cuento.

¿Viste que hay cosas que no sabés realmente por qué las hacés? Esas cosas que llegaron sin que las busques.

En mi caso, llegué a la kinesiología y al acompañamiento casi sin proponérmelo.

Cuando era chiquita, me llamaba la atención las posturas raras de muchos en mi familia. No es que veía vértebras fuera de lugar y cosas así. Pero me hacía ruido, porque no quería tener esa postura en mí.

Quizás por eso me gustó siempre, desde muy chiquitita, moverme. Me daba una sensación de seguridad que no me lo daba nada.

Con el correr de los años, veía que se me iba dando algo bastante natural, casi sin buscarlo: acompañar a las personas en momentos duros.

Mis primeros "pacientes" fueron mis seres queridos, los más cercanos, los que tuve que acompañar en duelos. Ahí veía un efecto casi sanador en el movimiento.

La cosa es que con el tiempo, sentí la necesidad de formarme para ser realmente de ayuda para otros, y me gradué en Educación Física.

Me gustó, pero sentí que se quedaba corto, que había una parte mía que quería ir por otro lado de la currícula.

Así que, años después, me metí a estudiar kinesiología, y fui sumando cosas de eutonía que aplicaba con mis pacientes.

Había algo más en el movimiento, en el cuerpo, en el dolor. Los enfoques tradicionales no me terminaban de convencer porque faltaba involucrar al paciente: cómo hablaba del dolor, qué emociones aparecían cuando miraba el dolor.

Y lo que dio el gran salto, fue descubrir el enfoque del Sistema Nervioso Autónomo.

Acá subí el nivel. Bueno, en realidad mis pacientes.

Porque el SNA es ese actor clave de la película, pero que no lo tuviste en cuenta, y que se te pasó. Ese actor te define la trama.

Con ese actor trabajan mis pacientes.

Corrijo: mis protagonistas.

Porque no quiero que sean más pacientes, quiero que sean actores principales de sus vidas.

Para que vuelvan a confiar en su cuerpo y que no dependan de mí.

Eso, para mí, es salir de la Norma.