Salir de la Norma.
Que te hagan un masaje de vez en cuando está buenísimo. Relaja, afloja el cuerpo y, por un rato, uno se siente mejor.
Pero cuando hace meses que te duele el cuello.
Cuando dormir dejó de ser reparador.
Cuando evitás salir a caminar.
Cuando te da miedo agacharte.
Cuando sentís que tu cuerpo se convirtió en un problema, ahí ya estamos hablando de otra cosa. Y un masaje, por más agradable que sea, se queda corto.
Por eso nació Salir de la Norma.
No es una sesión en la que yo hago algo sobre vos.
Es un proceso en el que trabajamos juntos para que puedas entender qué está pasando y acompañar a tu sistema nervioso a recuperar estabilidad, seguridad y confianza.
Es un proceso en el que trabajamos juntos para que tu sistema nervioso deje de interpretar que todo el tiempo hay peligro, incluso cuando ya no lo hay.
No peleamos contra el dolor.
Te acompaño a aprender a escucharlo sin miedo y a desarrollar herramientas
para entender qué está pasando y actuar sobre ello.
Porque el dolor es
información.
Y cuando empezás a entender qué intenta decirte tu cuerpo, dejás de vivir peleándote con él.
Ese es el verdadero objetivo.
No que vengas toda la vida a mi consultorio.
Todo lo contrario.
La idea es que, cuando terminemos este proceso, tengas herramientas para seguir sin mí.
Que seas cada vez más funcional. Que tengas más oportunidades de movimiento. Que puedas entender mejor qué te pasa y qué podés hacer frente a eso.
Que cada vez me necesites menos.
Y que si un día volvés, sea para contarme que dormís mejor, que volviste a caminar, que estás más a gusto con vos.
Y de paso nos tomemos unos mates.
LA PROPUESTA
¿Cómo es el proceso?
Dos etapas, pensadas para escuchar tu historia y acompañar tu cambio.
PRIMERA ETAPA
Evaluación Integral
Es un espacio para detenernos, escuchar tu historia y comprender cómo está respondiendo tu cuerpo hoy.
Realizamos una evaluación integral que contempla tu historia corporal, tus síntomas, tu movimiento, tus hábitos y aquellos factores que pueden estar influyendo.
Cuando corresponde, también utilizo herramientas de medición como la variabilidad de la frecuencia cardíaca para observar cómo responde tu sistema nervioso frente a determinados estímulos.
El objetivo no es solamente encontrar "dónde duele". Es empezar a comprender por qué tu cuerpo está respondiendo de la manera en que lo hace y qué podemos hacer a partir de ahí.
$90.000
SEGUNDA ETAPA
Acompañamiento
Terapéutico
Si después de la evaluación decidimos comenzar, trabajamos con un proceso de acompañamiento de 5 sesiones.
No son cinco sesiones iguales. Porque vos no sos igual todos los días y tu sistema tampoco responde siempre de la misma manera.
Durante el proceso podemos trabajar con diferentes recursos: movimiento, respiración, conciencia corporal, regulación, educación en dolor, estímulos sensoriales y estrategias para incorporar progresivamente nuevas experiencias de seguridad y confianza.
Cada encuentro parte de lo que observamos y de cómo respondió tu cuerpo en el anterior.
Parte del proceso consiste en que puedas aprender a reconocer tus propias respuestas, experimentar nuevas formas de relacionarte con el movimiento y llevar ese aprendizaje a tu vida cotidiana.
No busco que dependas de mis sesiones. Busco que cada vez conozcas más tu propio cuerpo.
$400.000
¿Por qué cinco sesiones?
Porque si llevás meses o años conviviendo con un problema, no sería serio pensar que una hora o un par de encuentros alcanzan para cambiar la relación que construiste con tu cuerpo.
El sistema nervioso necesita tiempo, repetición y nuevas experiencias para recuperar estabilidad, seguridad y confianza. Por eso, cinco sesiones son el punto de partida del proceso. A partir de ahí, iremos viendo cómo responde tu cuerpo y qué necesitás.
¿En qué me puede ayudar?
Cada persona llega por un motivo distinto y cada cuerpo tiene sus tiempos.
Algunos llegan por dolor persistente.
Otros porque hace tiempo que duermen mal, viven cansados, tienen bruxismo, molestias digestivas o sienten que están permanentemente en tensión.
Hay quienes dejaron de caminar, hacer deporte o moverse como antes porque tienen miedo de que aparezca el dolor.
Y también hay quienes simplemente sienten que algo cambió en su cuerpo y ya no se sienten cómodos dentro de él.
El objetivo no es solamente que duela menos.
Es recuperar cosas que quizás habías dejado de hacer sin darte cuenta:
Dormir mejor.
Volver a caminar con confianza.
Moverte sin estar pensando todo el tiempo en qué puede pasar.
Volver a hacer actividades que habías abandonado.
Llegar al final del día con menos tensión.
Y, en algunos casos, volver a mirarte al espejo y reconocerte. Volver a sentirte presente en tu propio cuerpo.
Cuando recuperás estabilidad, seguridad y confianza, aparecen oportunidades de movimiento que antes parecían imposibles.
Entender qué te pasa y recuperar esas posibilidades de movimiento es tu pasaporte de ida.
Ese es el verdadero objetivo. No busco que te la pases viniendo a mi consultorio, sino que cada vez me necesites menos.
¿Y si tengo un dolor puntual, en el cuello, me lo vas a sacar?
Para quienes sólo buscan un masaje descontracturante para sentir alivio durante un rato.
¿Para quién es?
Para personas que sienten que ya probaron distintas cosas, mejoran unos días y vuelven a empezar.
Para quienes conviven con dolor persistente.
Para quienes quieren entender qué les pasa y recuperar herramientas para depender cada vez menos del consultorio.
Para quienes sienten que su cuerpo empezó a limitar cosas que antes hacían naturalmente.
¿Y para quién no?
Nada es más caro que acostumbrarte a vivir con dolor, a llevar años durmiendo mal, acostumbrarte a tener bruxismo, a dejar de moverte por miedo, a pensar dos veces antes de agacharte.
¿No es caro $400.000?
Mi trabajo no consiste simplemente en hacer desaparecer un síntoma. Si te levantaste un día con el cuello duro por haber dormido mal, probablemente necesites otra cosa.
Pero si hace años que, cada vez que algo te preocupa, tenés un evento importante o atravesás una época de mucho estrés, el cuello vuelve a tensarse y hasta te cuesta dormir, entonces vale la pena preguntarse por qué.
Si sentís que llegó el momento de dejar de pelearte con tu cuerpo, si ya te cansaste de parchar el síntoma, escribime. Vemos qué está pasando y si este acompañamiento realmente puede ayudarte.
Si creo que no es para vos, también te lo voy a decir.
Salir de la Norma.
Que te hagan un masaje de vez en cuando está buenísimo. Relaja, afloja el cuerpo y, por un rato, uno se siente mejor.
Pero cuando hace meses que te duele el cuello.
Cuando dormir dejó de ser reparador.
Cuando evitás salir a caminar.
Cuando te da miedo agacharte.
Cuando sentís que tu cuerpo se convirtió en un problema, ahí ya estamos hablando de otra cosa. Y un masaje, por más agradable que sea, se queda corto.
Por eso nació Salir de la Norma.
No es una sesión en la que yo hago algo sobre vos.
Es un proceso en el que trabajamos juntos para que puedas entender qué está pasando y acompañar a tu sistema nervioso a recuperar estabilidad, seguridad y confianza.
Es un proceso en el que trabajamos juntos para que tu sistema nervioso deje de interpretar que todo el tiempo hay peligro, incluso cuando ya no lo hay.
No peleamos contra el dolor.
Te acompaño a aprender a escucharlo sin miedo y a desarrollar herramientas
para entender qué está pasando y actuar sobre ello.
Porque el dolor es
información.
Y cuando empezás a entender qué intenta decirte tu cuerpo, dejás de vivir peleándote con él.
Ese es el verdadero objetivo.
No que vengas toda la vida a mi consultorio.
Todo lo contrario.
La idea es que, cuando terminemos este proceso, tengas herramientas para seguir sin mí.
Que seas cada vez más funcional. Que tengas más oportunidades de movimiento. Que puedas entender mejor qué te pasa y qué podés hacer frente a eso.
Que cada vez me necesites menos.
Y que si un día volvés, sea para contarme que dormís mejor, que volviste a caminar, que estás más a gusto con vos.
Y de paso nos tomemos unos mates.
LA PROPUESTA
¿Cómo es el proceso?
Dos etapas, pensadas para escuchar tu historia y acompañar tu cambio.
PRIMERA ETAPA
Evaluación Integral
Es un espacio para detenernos, escuchar tu historia y comprender cómo está respondiendo tu cuerpo hoy.
Realizamos una evaluación integral que contempla tu historia corporal, tus síntomas, tu movimiento, tus hábitos y aquellos factores que pueden estar influyendo.
Cuando corresponde, también utilizo herramientas de medición como la variabilidad de la frecuencia cardíaca para observar cómo responde tu sistema nervioso frente a determinados estímulos.
El objetivo no es solamente encontrar "dónde duele". Es empezar a comprender por qué tu cuerpo está respondiendo de la manera en que lo hace y qué podemos hacer a partir de ahí.
$90.000
SEGUNDA ETAPA
Acompañamiento Terapéutico
Si después de la evaluación decidimos comenzar, trabajamos con un proceso de acompañamiento de 5 sesiones.
No son cinco sesiones iguales. Porque vos no sos igual todos los días y tu sistema tampoco responde siempre de la misma manera.
Durante el proceso podemos trabajar con diferentes recursos: movimiento, respiración, conciencia corporal, regulación, educación en dolor, estímulos sensoriales y estrategias para incorporar progresivamente nuevas experiencias de seguridad y confianza.
Cada encuentro parte de lo que observamos y de cómo respondió tu cuerpo en el anterior.
Parte del proceso consiste en que puedas aprender a reconocer tus propias respuestas, experimentar nuevas formas de relacionarte con el movimiento y llevar ese aprendizaje a tu vida cotidiana.
No busco que dependas de mis sesiones. Busco que cada vez conozcas más tu propio cuerpo.
$400.000
¿Por qué cinco sesiones?
Porque si llevás meses o años conviviendo con un problema, no sería serio pensar que una hora o un par de encuentros alcanzan para cambiar la relación que construiste con tu cuerpo.
El sistema nervioso necesita tiempo, repetición y nuevas experiencias para recuperar estabilidad, seguridad y confianza. Por eso, cinco sesiones son el punto de partida del proceso. A partir de ahí, iremos viendo cómo responde tu cuerpo y qué necesitás.
¿En qué me puede ayudar?
Cada persona llega por un motivo distinto y cada cuerpo tiene sus tiempos.
Algunos llegan por dolor persistente.
Otros porque hace tiempo que duermen mal, viven cansados, tienen bruxismo, molestias digestivas o sienten que están permanentemente en tensión.
Hay quienes dejaron de caminar, hacer deporte o moverse como antes porque tienen miedo de que aparezca el dolor.
Y también hay quienes simplemente sienten que algo cambió en su cuerpo y ya no se sienten cómodos dentro de él.
El objetivo no es solamente que duela menos.
Es recuperar cosas que quizás habías dejado de hacer sin darte cuenta:
Dormir mejor.
Volver a caminar con confianza.
Moverte sin estar pensando todo el tiempo en qué puede pasar.
Volver a hacer actividades que habías abandonado.
Llegar al final del día con menos tensión.
Y, en algunos casos, volver a mirarte al espejo y reconocerte. Volver a sentirte presente en tu propio cuerpo.
Cuando recuperás estabilidad, seguridad y confianza, aparecen oportunidades de movimiento que antes parecían imposibles.
Entender qué te pasa y recuperar esas posibilidades de movimiento es tu pasaporte de ida.
Ese es el verdadero objetivo. No busco que te la pases viniendo a mi consultorio, sino que cada vez me necesites menos.
¿Y si tengo un dolor puntual, en el cuello, me lo vas a sacar?
Para quienes sólo buscan un masaje descontracturante para sentir alivio durante un rato.
¿Para quién es?
Para personas que sienten que ya probaron distintas cosas, mejoran unos días y vuelven a empezar.
Para quienes conviven con dolor persistente.
Para quienes quieren entender qué les pasa y recuperar herramientas para depender cada vez menos del consultorio.
Para quienes sienten que su cuerpo empezó a limitar cosas que antes hacían naturalmente.
¿Y para quién no?
Nada es más caro que acostumbrarte a vivir con dolor, a llevar años durmiendo mal, acostumbrarte a tener bruxismo, a dejar de moverte por miedo, a pensar dos veces antes de agacharte.
¿No es caro $400.000?
Mi trabajo no consiste simplemente en hacer desaparecer un síntoma. Si te levantaste un día con el cuello duro por haber dormido mal, probablemente necesites otra cosa.
Pero si hace años que, cada vez que algo te preocupa, tenés un evento importante o atravesás una época de mucho estrés, el cuello vuelve a tensarse y hasta te cuesta dormir, entonces vale la pena preguntarse por qué.
Si sentís que llegó el momento de dejar de pelearte con tu cuerpo, si ya te cansaste de parchar el síntoma, escribime. Vemos qué está pasando y si este acompañamiento realmente puede ayudarte.
Si creo que no es para vos, también te lo voy a decir.


