Hay cosas que terminaste creyendo que son normales.
No poder ir de excursión con tu familia porque pensás: "A ver si me quedo duro."
Despertarte a las tres de la mañana con la ansiedad de sentir que nunca vas a volver a hacer actividad física.
Llegar al final del día con un humor insoportable que terminan pagando tus hijos o tu pareja, simplemente porque tu espalda no da más.
Con el tiempo, uno se acostumbra.
Y eso es justamente lo peligroso.
Porque vivir así puede volverse habitual.
Pero otra cosa muy distinta es que sea normal.
No existen las manos mágicas.
Cuando aparece el dolor, lo más común es buscar a alguien que lo saque.
Un masaje puede sentirse muy bien. Puede relajarte y darte alivio por un rato.
El problema es que, si no descubrís qué está sosteniendo ese dolor, es muy probable que vuelva.
Es como la humedad en una pared.
Podés taparla con enduido una y otra vez, pero mientras no encuentres de dónde viene la falla, tarde o temprano vuelve a aparecer.
Con el dolor suele pasar algo parecido.
Por eso, en lugar de mirar solamente la contractura o el lugar que duele, te propongo mirar una parte que no se ve, pero que participa en todo lo que sentís: tu Sistema Nervioso Autónomo.
Es el encargado de interpretar constantemente la información que recibe de tu cuerpo, de cómo te movés, de cómo respirás, de tus pensamientos y de muchas otras señales que pasan desapercibidas.
Y es él quien decide, todo el tiempo, si interpreta que hay peligro… o que puede bajar la guardia.
Salí de la Norma.
La propuesta no es luchar contra el dolor ni intentar eliminarlo a cualquier precio.
Es entender por qué aparece y acompañar a tu sistema nervioso para que deje de reaccionar como si todo fuera una amenaza.
Porque muchas veces el problema no está solamente en un músculo o en una articulación. Está en un sistema que hace demasiado tiempo aprendió a vivir en estado de alerta. Y así como aprendió eso, también puede recuperar estabilidad, seguridad y confianza.
Ese proceso lleva tiempo.
Requiere acompañamiento y compromiso.
A ese camino lo llamo Salir de la Norma.
Si sentís que hace tiempo convivís con el dolor y querés entender cómo es este acompañamiento, te invito a conocer la propuesta.
Hay cosas que terminaste creyendo que son normales.
No poder ir de excursión con tu familia porque pensás: "A ver si me quedo duro."
Despertarte a las tres de la mañana con la ansiedad de sentir que nunca vas a volver a hacer actividad física.
Llegar al final del día con un humor insoportable que terminan pagando tus hijos o tu pareja, simplemente porque tu espalda no da más.
Con el tiempo, uno se acostumbra.
Y eso es justamente lo peligroso.
Porque vivir así puede volverse habitual.
Pero otra cosa muy distinta es que sea normal.
No existen las manos mágicas.
Cuando aparece el dolor, lo más común es buscar a alguien que lo saque.
Un masaje puede sentirse muy bien. Puede relajarte y darte alivio por un rato.
El problema es que, si no descubrís qué está sosteniendo ese dolor, es muy probable que vuelva.
Es como la humedad en una pared.
Podés taparla con enduido una y otra vez, pero mientras no encuentres de dónde viene la falla, tarde o temprano vuelve a aparecer.
Con el dolor suele pasar algo parecido.
Por eso, en lugar de mirar solamente la contractura o el lugar que duele, te propongo mirar una parte que no se ve, pero que participa en todo lo que sentís: tu Sistema Nervioso Autónomo.
Es el encargado de interpretar constantemente la información que recibe de tu cuerpo, de cómo te movés, de cómo respirás, de tus pensamientos y de muchas otras señales que pasan desapercibidas.
Y es él quien decide, todo el tiempo, si interpreta que hay peligro… o que puede bajar la guardia.
Salí de la Norma.
La propuesta no es luchar contra el dolor ni intentar eliminarlo a cualquier precio.
Es entender por qué aparece y acompañar a tu sistema nervioso para que deje de reaccionar como si todo fuera una amenaza.
Porque muchas veces el problema no está solamente en un músculo o en una articulación. Está en un sistema que hace demasiado tiempo aprendió a vivir en estado de alerta. Y así como aprendió eso, también puede recuperar estabilidad, seguridad y confianza.
Ese proceso lleva tiempo.
Requiere acompañamiento y compromiso.
A ese camino lo llamo Salir de la Norma.
Si sentís que hace tiempo convivís con el dolor y querés entender cómo es este acompañamiento, te invito a conocer la propuesta.


